Agonizan las luces de la Razón.
Desde hace tiempo ondea
en el espacio sidéreo
el luctuoso crespón
que amortajará al pensamiento.
Sembrada la confusión,
ostentando como lema
el advenimiento perpetuo
de la oscuridad eterna,
los jenízaros de la Sinrazón
sentarán plaza en la Tierra.
Contritas están las almas,
mermada la fortaleza
de la que otrora gozaban.
Extinto el entusiasmo
por las florales teselas,
con las que año tras año
la exultante Primavera
orna los bosques, jardines y prados,
los pájaros ya no cantan
como cantaban antaño.
© María José Rubiera Álvarez
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